El TAO u orden natural del universo, deriva de la filosofía china con más de 2000 años de antigüedad llamada TAOISMO. Lao Tsé, nos mostró en el El Tao Te Ching, como vivir en equilibrio con el entorno y uno mismo de manera sencilla, y en consonancia con la naturaleza.
«Wu-Wei» es la práctica de la «no acción», lo cual no implica inactividad, sino actuar de manera natural y sin esfuerzo, en armonía con el entorno. Este principio busca minimizar el conflicto y la resistencia, promoviendo una vida de paz y equilibrio.
La ley de la impermanencia, establece que nada en el universo es permanente, todo está en constante cambio y movimiento. Esta percepción de la realidad, nos invita a aceptar la naturaleza transitoria de la vida, valorando cada momento y aprendiendo a soltar lo que inevitablemente desaparecerá o se transformará, antes o después. La aceptación del cambio, permite vivir la vida, con mayor serenidad, presencia, y plenitud, reconociendo las virtudes y belleza de la bendita impermanencia.
La órbita microcósmica es una práctica taoísta de respiración, mediante la cual el flujo de energía qi y sangre discurre por los canales energéticos extraordinarios Du Mai y Ren Mai formando un circuito cerrado alrededor de los tres Dantians del cuerpo humano. Es microcósmica porque el ser humano es un microcosmos dentro del gran macrocosmos del universo.
Los centros energéticos principales o “campos de elixir” que nutren, transforman, almacenan y transmiten energía qì se denominan Dāntián en pinyin chino, Hara en japonés, aunque también es conocido como Dan Tian, Dantien, Tantien o Tan Tien. Se consideran centros energéticos similares a los chakras de la doctrina hinduista.
Para la Medicina Tradicional China, Jing, Qi y Shen son los Tres Tesoros, y los Dantian inferior, medio y superior son sus respectivos campos de cultivo del elixir de la vida. El hombre es el centro de armonía y fusión entre el qì descendente del cielo y el ascendente de la Tierra.
Existen tres Dāntián:
- Dāntián inferior: se localiza alrededor de 2 o 3 cun debajo del ombligo. “Qi Hai” es considerado como el fogón alquímico donde se almacena el Qi original “Yuán Qi” “. Se le asocia con la Tierra, la cavidad pelviana y las energías sexuales.
- Dāntián medio: se localiza en el centro del pecho. El qì procedente de la respiración y de los alimentos ingeridos, se transforma para convertirse en Shen o espíritu.
- Dāntián superior: se localiza en el cerebro, a la altura del entrecejo. Es la morada o casa del espíritu, o Shen. Aquí el Shen se convierte en Wu Wei (vacío).
Su apertura permite recoger el Qi celeste “Tiân Qi”, y el cultivo del espíritu Shén. Si está equilibrado el pensamiento es claro, creativo, consciente y con capacidad de juicio. En antiguos textos taoístas dicen que existe un punto llamado “Xuán Pin” que es la residencia del espíritu, en donde se reúnen los tres tesoros San Bao y en donde se concibe el Embrión Sagrado que lleva a la iluminación espiritual.
Generalmente el qì o energía no circulan libremente por estos canales, sufriendo atascos y bloqueos. Cuando los canales Du Mai y Ren Mai fluyen adecuadamente y libres de estancamientos y dispersiones, tendremos garantizada una gran cantidad de energía disponible, que es una pieza clave para una excelente salud física, emocional, mental y espiritual.
La práctica de Taoyin y la respiración de la órbita microcósmica, ha sido un antes y un después en el arte del entendimiento anatómico y sensitivo del cuerpo humano y cada una de sus células. El cuerpo susurra “Shhh”, y a veces hasta grita, tan sólo has de permanecer atento para poder escucharlo.